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Flea market

José Luis Hereyra


         Paterson, USA, 1981
         A Tomás Falquez Collante


El dominio de las autopistas
me es desconocido:
La intrincada sed, el horario permutado
(enloquecida la luz) por las estaciones, una chica
en jeans con-ojos-sin destino,
el vehículo Camaro y el bello y violento rostro
perdido para siempre.
Camino al Flea Market.
Mis sueños, mis caminos, entre los cipreses:
Vi ciervos heridos por el tiempo, anhelando
cazadores, mejor, rumbo al Flea Market.
Nos introducíamos en el futuro y el pasado
extrañamente. Era inevitable: los mejores precios
en el Flea Market. Pero no venden amistad. En un país
y en un tiempo donde lo diario es traficar
la vida. Antiques, household goods... el aviso
tasajea con sus luces mi densa soledad. En mi interior
se acumulan, como en la interminable sal atroz
de una playa infinita, los calcáreos
crustáceos y los dormidos pies humanos. Pero esto aquí
es el market, mercado de pulgas, bajo espadas
luminosas, curiosa transposición: saltarín e invisible
a nuestros no confesados anhelos. Se vende de todo.
Todo lo odiado y todo lo soñado. To have or have not.
Todo, todo se vende, todo se trafica: un fornido
reloj marcando con sus manecillas la más osada posición
del ingenuo Kamasutra; un ancla a quien temen
sobre todo las mujeres (al sentir, amenazante, su glande
imposible oxidado); la muñeca rota de la triste mirada,
con las mejillas sucias como si hubiera llorado...
Un collar de Perro que me hace sentir a Barrabás
lamiendo tristemente la luna de mi ausencia.
¿Ausencia? ¿Ausencias?

¿Por qué la marea humana al retirarse solo deja tumbas
y olvidos? (En este mercado hay de todo. Hasta viejos melodramas).
Pero El Von, borracho, insistiría en que no venden
allí a Humberto González, currambero, del Barrio Boston,
nojoda. Ni a Caracol de la Colina, con su perdida
y húmeda estrechez palpitante. Ni tantas cosas.
Yo disentí esa noche, dudando.
Porque a veces pienso que en el Flea Market
del mundo todo tiene precio, todo se trafica.
Se cambia el cariño por la tranquilidad burguesa.
Los padres venden hijas como vacas: el menor
postor sonríe y el hombre calla, despojado.
La madre Patria vende a los hijos al fuego y a la guerra.
Sí, se vende la fe.
Se vende la esperanza.



Man

Planet
crowned of hopes
forever.

Even within the mistery
of the endless rivers.

Even within the uncertain route
of the contemplative bright star
and of the words.

Dreams run away from your hands
when you make the cave of  heaven
your home.

When you kiss,
when you love,
and you cannot embrace her soul
between your arms.

Where are you going?

If you think of yourself
as a lonely tree
of this lonely earth.

If you make the air
that fills you
a massive amount  of smoke.

Who are you, man?

Why if one day
you give your brotherly hand
to another man
as bread,
as a flower in solitude,
as a full sea .

Afterwards you become
a cutting edge of machete
with your eyes,
with your chest,
with your cutting soul
to the man himself,
listen well.

Why to another man
living in a similar body
and with similar eyes
you call  them?
You have always lived naked
as a water arm.

You come
to the door of nights
seeking the sounds
that perhaps
nobody will whisper.

And your eyes become filled
with silence.

Then you bring your cub soul
close to the nearest warmth.

Or you  look up
seeking the star of a remembrance.

And you continue living your air
as  a misbehaved child.



La espera de Odín

Dios hombre buscando justificación de historia
Negros caballos de la noche
Pensamientos oscuros
Rompiendo la luna
Hechicera perdida en mil cuerpos de mujeres
El hombre agobiado
Despedazado
Confundido
Hombre en ano
Gigante en las profundidades
Manzanas perfumadas del jardín de la diosa
El mal es una serpiente que acecha
Mientras el tiempo constriñe nuestras arterias
Y devoran nuestro cerebro
Fauces de estrellas
Bocas de tinieblas
Sed de paz
Hostigada por el conocimiento
Guerras traen profundo cansancio
Desamparo
Irracionalidad
Ojos gritando entre las ruinas y los bombardeos
El árbol que une a la tierra con el cielo
Tiene el tronco roto.
_________________________________

© José Luis Hereyra

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen I - Número 3
Octubre-Noviembre-Diciembre 2000

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
BARRANQUILLA - COLOMBIA

El URL de este documento es:
http://lacasadeasterion.homestead.com/v1n3flea.html
Flea market

José Luis Hereyra


         Paterson, USA, 1981
         A Tomás Falquez Collante


El dominio de las autopistas
me es desconocido:
La intrincada sed, el horario permutado
(enloquecida la luz) por las estaciones, una chica
en jeans con-ojos-sin destino,
el vehículo Camaro y el bello y violento rostro
perdido para siempre.
Camino al Flea Market.
Mis sueños, mis caminos, entre los cipreses:
Vi ciervos heridos por el tiempo, anhelando
cazadores, mejor, rumbo al Flea Market.
Nos introducíamos en el futuro y el pasado
extrañamente. Era inevitable: los mejores precios
en el Flea Market. Pero no venden amistad. En un país
y en un tiempo donde lo diario es traficar
la vida. Antiques, household goods... el aviso
tasajea con sus luces mi densa soledad. En mi interior
se acumulan, como en la interminable sal atroz
de una playa infinita, los calcáreos
crustáceos y los dormidos pies humanos. Pero esto aquí
es el market, mercado de pulgas, bajo espadas
luminosas, curiosa transposición: saltarín e invisible
a nuestros no confesados anhelos. Se vende de todo.
Todo lo odiado y todo lo soñado. To have or have not.
Todo, todo se vende, todo se trafica: un fornido
reloj marcando con sus manecillas la más osada posición
del ingenuo Kamasutra; un ancla a quien temen
sobre todo las mujeres (al sentir, amenazante, su glande
imposible oxidado); la muñeca rota de la triste mirada,
con las mejillas sucias como si hubiera llorado...
Un collar de Perro que me hace sentir a Barrabás
lamiendo tristemente la luna de mi ausencia.
¿Ausencia? ¿Ausencias?

¿Por qué la marea humana al retirarse solo deja tumbas
y olvidos? (En este mercado hay de todo. Hasta viejos melodramas).
Pero El Von, borracho, insistiría en que no venden
allí a Humberto González, currambero, del Barrio Boston,
nojoda. Ni a Caracol de la Colina, con su perdida
y húmeda estrechez palpitante. Ni tantas cosas.
Yo disentí esa noche, dudando.
Porque a veces pienso que en el Flea Market
del mundo todo tiene precio, todo se trafica.
Se cambia el cariño por la tranquilidad burguesa.
Los padres venden hijas como vacas: el menor
postor sonríe y el hombre calla, despojado.
La madre Patria vende a los hijos al fuego y a la guerra.
Sí, se vende la fe.
Se vende la esperanza.



Man

Planet
crowned of hopes
forever.

Even within the mistery
of the endless rivers.

Even within the uncertain route
of the contemplative bright star
and of the words.

Dreams run away from your hands
when you make the cave of  heaven
your home.

When you kiss,
when you love,
and you cannot embrace her soul
between your arms.

Where are you going?

If you think of yourself
as a lonely tree
of this lonely earth.

If you make the air
that fills you
a massive amount  of smoke.

Who are you, man?

Why if one day
you give your brotherly hand
to another man
as bread,
as a flower in solitude,
as a full sea .

Afterwards you become
a cutting edge of machete
with your eyes,
with your chest,
with your cutting soul
to the man himself,
listen well.

Why to another man
living in a similar body
and with similar eyes
you call  them?
You have always lived naked
as a water arm.

You come
to the door of nights
seeking the sounds
that perhaps
nobody will whisper.

And your eyes become filled
with silence.

Then you bring your cub soul
close to the nearest warmth.

Or you  look up
seeking the star of a remembrance.

And you continue living your air
as  a misbehaved child.



La espera de Odín

Dios hombre buscando justificación de historia
Negros caballos de la noche
Pensamientos oscuros
Rompiendo la luna
Hechicera perdida en mil cuerpos de mujeres
El hombre agobiado
Despedazado
Confundido
Hombre en ano
Gigante en las profundidades
Manzanas perfumadas del jardín de la diosa
El mal es una serpiente que acecha
Mientras el tiempo constriñe nuestras arterias
Y devoran nuestro cerebro
Fauces de estrellas
Bocas de tinieblas
Sed de paz
Hostigada por el conocimiento
Guerras traen profundo cansancio
Desamparo
Irracionalidad
Ojos gritando entre las ruinas y los bombardeos
El árbol que une a la tierra con el cielo
Tiene el tronco roto.
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© José Luis Hereyra

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen I - Número 3
Octubre-Noviembre-Diciembre 2000

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
BARRANQUILLA - COLOMBIA

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