EDITORIAL: Premio Casa de las Américas 2000, de Cuba, para Miguel Ángel López, poeta de la etnia Wayúu
Guillermo Tedio Universidad del Atlántico
En la continuación del Encuentro de Poetas Jóvenes del Caribe, presentamos, a finales del año 2000 y a nombre del Departamento de Idiomas y del Area de Literatura de la Universidad del Atlántico, al poeta Miguel Angel López-Hernández o Vito Apüshana, nombre este último que lo vincula a la etnia y la cultura Wayúu.
Nuestro invitado ha publicado, en la desaparecida colección guajira Wommainpa, poemas recogidos bajo el título de Contrabandeo sueños con alijunas cercanos, y estamos a la espera de la publicación del libro Encuentros en los senderos de Abya Yala, colección con la que se ganó el premio de poesía más importante en la América Latina y Caribe, el Casa de las Américas de La Habana, Cuba, año 2000.
Es la primera vez que un nativo de la Guajira (Colombia) y, más exactamente, que un miembro de la etnia wayúu, gana este premio, hecho que desde un comienzo hemos festejado todos los costeños pues de alguna manera ese reconocimiento lo sentimos como también hecho a toda la Costa. En efecto, el premio Casa de las Américas, más que un homenaje, es un reconocimiento y una sincera manifestación de respeto por una etnia, por una zona cultural que en la resistencia a la agresión del mundo occidental, ha sabido mantenerse arraigada a sus costumbres, a su visión del mundo, a su teodicea y a su rica cosmogonía.
La poesía en Miguel Ángel López surge, según se desprende de algunas declaraciones suyas, del distanciamiento o alejamiento que en un momento vivió del paisaje guajiro, cuando debió irse a vivir a Antioquia y allá sintió la profunda carencia de la luminosidad del cielo y del viento, la necesidad del paisaje y la naturaleza de la península guajira.
Luego, al darse el regreso a la tierra natal, se produce el redescubrimiento del paisaje y de la historia de sus raíces y tres años después, esa recuperación va a estallar en poemas en los que el paisaje (los árboles, los arroyos, los pájaros, los jagüeyes...) no se sienten como un decorado sino como una familia que se acopla con el poeta, con el habitante del monte, de allí que la poesía de Miguel Ángel López no se nos dé como el folclor que pudiera creer el hombre blanco frívolo sino como una poesía que se nutre en la fuerza de la palabra de una tradición de pensamiento que se remonta a cosmologías y teodiceas de pueblos emparentados con Mma (tierra), con Juya (lluvia), con Kasipuloi (arcoiris), con Mareygua.
En el libro de poemas premiado en Cuba, Miguel Ángel López entiende que no se trata solo de la etnia wayúu sino que en toda América (Abya Yala), desde Alaska hasta la tierra del fuego y los patagones, vive un mundo cultural en la resistencia, que construye una poesía donde no hay separación entre el hombre y la naturaleza, donde pueblos de hermosas mitologías hablan de su existencia unida a la tierra para que al ser reconocidos, comiencen a ser comprendidos en la diferencia.
Miguel Ángel López habla de los Wayúu (habitantes de dos países Colombia y Venezuela-- pero unidos en una sola tradición), habla de los Kogui pero también de los Mapuches de Chile, de los Mexicas, de los Cunas de Panamá, de los Quechuas. Quiere nuestro poeta Vito Apushana hablarle al alijuna, es decir, al hombre blanco, quizás allí esté la explicación del título de su primer poemario Contrabandeo sueños con alijunas cercanos, quizás por lo mismo su escritura en español. Dirá Apushana: Si la montaña --el hombre blanco-- no viene a mí o solo viene, las más de las veces, en plan de agresión, yo voy a la montaña con la verdad de la palabra. Así, que uno siente en estos poemas vitales y untados de paisaje, de nostalgia ancestral, de amor por la tierra y la naturaleza, que el poeta quiere contarle al hombre blanco las razones de la existencia de un pueblo que desea desarrollarse sin agredir a la tierra ni al agua ni al aire ni al hombre.
Por eso, Vito Apusahana ha dicho: "Lo que buscamos es el respeto a la diferencia, el cual no es posible si tú no conoces al otro. Si estás enredado y no entiendes por qué el tipo hace esa magia, entonces ni siquiera te acercas porque tienes temor. Es como empezar a abrir ventanas para que nos reconozcamos y nos respetemos todos, negros, mulatos, indios, mestizos... Yo creo firmemente que es a través de la poesía que podemos presentarle al resto del país la magia indígena y negra".
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© Guillermo Tedio
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124-9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios Volumen I - Número 4 Enero-Febrero-Marzo 2001
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO BARRANQUILLA - COLOMBIA
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